Un rezo congo para "romper", es decir, para "abrir" o iniciar cualquier ritual religioso

Un rezo congo para “romper”, es decir, para “abrir” o iniciar cualquier ritual religioso

En el lenguaje ritual de los nganguleros, las fórmulas sagradas se repiten para dar más énfasis a las plegarias y a los conjuros. Cada interjección, cada invocación, cada deprecación, cada conjuro, al repetirse se convierte en una forma de ritmo, en un sonecillo monosilábico o de una sola palabra, o en el estribillo de una holófrasis, de un verso, de un dístico u otra estrofa.

O’Farrill, nos comenta sobre el empleo de la repetición en el lenguaje ritual de los nganguleros, y lo justifica de la siguiente forma:

“Si una palabra o una frase tiene verdaderamente poder… ¿acaso no resulta lógico el que se repita una y mil veces, se grite, e incluso se utilice para imprecar a los espíritus? Por eso lo hacemos”.

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¿Por qué tú llamas al Palo Monte?

¿Por qué tú llamas al Palo Monte?

Cuando un ngangulero es “poseído” por los espíritus, en este estado extático de desdoblamiento, habla con voz extraña, baila, se agita, realiza prodigios y se “inspira”. Sin embargo, no todo ngangulero “poseído” es genial para el verso y el canto; y también, muchos nganguleros sin “posesión” alguna, son llevados por la emoción religiosa hacia un lenguaje exaltado, metafórico, rítmico y poético, tal como ha podido observarse en numerosas ocasiones a través de los rituales religiosos presenciados.

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El trance mediúmnico o posesión mística

El trance mediúmnico o posesión mística

El ngangulero realizó en el suelo una “firma” de Lucero Mundo con la ayuda de un palo, le roció aguardiente y humo de tabaco, y susurró un conjuro o una plegaria. Luego, se estremeció varias veces, se echó a reír nerviosamente, y finalmente fue “poseído” por Lucero, diciendo:

“Soy el guardián de los caminos, yo mismo llevo a los criollos tó camino bueno”.

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