Los Gangá Longobá de Perico

Los Gangá Longobá de Perico.

Quien visita el municipio de Perico en la provincia de Matanza, nunca debe dejar de visitar una reliquia de las más genuina y antigua tradición africana de la isla de Cuba, los Gangá Longobá.

Actualmente en la casa templo de los Gangá Longobá de Perico solamente se lleva a cabo una ceremonia importante relacionada con su credo: la del 17 de diciembre, día en que el catolicismo popular cubano (incluyendo a todos los sistemas de creencias de matriz africana) celebra y venera a la deidad San Lázaro. Un santo criollo que en su hagiografía sintetiza la historia del Lázaro de Betania, amigo de Jesús, Marta y María, según el Evangelio de Juan (11: 41-44) con la de la parábola del rico epulón y Lázaro, el mendigo, según el Evangelio de Lucas (16: 19-31), más algunos componentes de las religiones de origen africano, sobre todo el culto lucumí-arará a Sopona (Obà Ólú’ Àiyé) y al Kobayende de las Reglas Congas.

Los Gangá Longobá de Perico
Los Gangá Longobá de Perico

El acontecer religiosos del Gangá Longobá de hoy en día está permeado por un crisol de diferentes sistemas de creencias que concurren en su templo el día de los actos religiosos en honor a Yebbé (San Lázaro). Durante el proceso cultual, y específicamente durante el toque de los tambores, los cantos y bailes, algunos practicantes iniciados en las distintas religiones caen en trance, posesos por determinada entidad. A una persona allí presente consagrada en el Palo Monte le puede “bajar su enfumbe” (ser poseída por su muerto), o si practica la Ocha pudiera “bajarle su santo”, etcétera. Solo, a los miembros de la familia Gangá Longobá se les manifiestan sus entidades ancestrales.

Es necesario referir que el sistema de creencias de los Longobá de origen temné-banta como el de todas las etnias de la Rama Atlántico Occidental, subgrupo Mel (baga, gola, bullom, sherbro, kisi, mmani, etcétera) y al igual que los creencias de las etnias bantúes del centro-sur del continente africano se basa en el culto a los ancestros muertos. Estas entidades, generalmente, se materializan en animales (considerados sagrados) y en determinados tipos de piedras o hierofanía lítica (la manifestación de lo sagrado a través de una piedra).

Ambos sistemas cultuales carecen de panteones de dioses a diferencia de los yoruba y fon. Desde sus inicios los Gangá Longobá de Perico le rinden culto a ocho piedras depositadas en sus respectivas soperas como la representación divina del alma de sus ancestros. Estos receptáculos sacro-mágicos fueron montados seguramente por Josefa Diago, la fundadora del credo y cada uno de ellos se hospeda el alma de un antepasado: el padre y la madre, el abuelo y abuela, el bisabuelo y la bisabuela, y la tatarabuela y el tatarabuelo muertos en África. Posteriormente practicantes del gangá se inician también en otras religiones como la Regla de Ocha y la Regla Arará, mayoritarias en Perico, lo que motivó al parecer que los recipientes y sus piedras recibieran denominaciones similares a las de la Santería y algunos nuevos adeptos los consideraran “santos”. Así tenemos que una vasija se llama Guegá (parecido al Eleguá de los santeros), Noú (rememorando a Ogún), Yeyé (en Ocha es una manifestación de Ochún), etcétera. Hay practicantes que creen que la cazuela espiritual conocida como La Vieja, es la que representa a Josefa Gangá, la iniciadora de la Regla.

Por: Jesús Fuentes Guerra. (Exclusivo para El Mundo de los Brujos).

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