Yo mismo son fuego, yo mismo Siete Rayo

Yo mismo son fuego, yo mismo Siete Rayo

En los conjuros, la hechicería de la transformación nunca acaba. La palabra engendra imagen tras imagen, las transforma, y también transforma al propio ngangulero. A través del poder de la palabra, el ngangulero puede transformarse a su antojo. En un ritual de hechicería presenciado en el “nsó nganga” de Bernardino Rojas, este ngangulero informante realizó el siguiente conjuro:

“…Nsusu-wángala kuenda kakuisa nsulu lemba, munu kuenda kakuisa nduke mundele[1]. Munu yá mbúa nduke ntambe mundele[2], Munu yá nchuta nsubi masi bondá…”.

La traducción es la siguiente:

“… Así como el gavilán vuela hacia lo alto, vuele también yo para buscar a mi enemigo. Yo mismo soy perro que busca su rastro. Yo mismo soy alacrán que le pica hasta matarle”.

Durante otro ritual presenciado en el “nsó nganga” de Rogelio Bustamante, mientras éste se encontraba invocando a Nsasi-Nsasi, sintió un gran estremecimiento, y cogiendo un tizón encendido en la mano, dijo:

“Escúchame mi padre… yo mismo son fuego, yo mismo Siete Rayo, Santa Bárbara Bendita”.

Por medio de la palabra, Bustamante “era” el mismo “mpungu” que había invocado en aquel instante, y estaba plenamente convencido de disponer de los mismos atributos y características de Siete Rayos; por ello, cogió sin miedo el tizón encendido con la mano, ya que este “mpungu” domina sobre el elemento fuego (“bukula”, en congo).

Por último, otro ejemplo de transformación fue presenciado cuando el ʺtaita ngangaʺ Barreto había sacrificado un chivo a su “nganga” de Zarabanda junto a un río; pero una vez terminado el ritual, y cuando Cheo y el grupo de nganguleros que le acompañaban se dieron cuenta de que se habían perdido, se pusieron muy nerviosos. Eran las tres de la madrugada, estaban en un lugar desconocido y carecían de luz alguna. Uno de los nganguleros se detuvo en una encrucijada (lugar que es del dominio de Lucero Mundo), e invocando a Lucero-Mundo, exclamó:

“Nkuyu Nfinda, padre mío, protégenos y guíanos, pues no encontramos la “nsila” (trad. camino)…”.

[1] La palabra “múndele” suele significar “hombre blanco”; sin embargo, también puede significar “enemigo”, como en este caso.

[2] La palabra “ntambe” significa “pies”. Esta palabra tiene también otra acepción: “rastro de una persona”. “Ntambe mundele” es “el rastro del enemigo”, y así se ha traducido.

Deja un comentario