El Mito de Chango

El Mito de Chango.

Según la leyenda, Chango reinaba como cuarto rey de Oyó, al este de la actual Nigeria. Se mantuvo durante siete años (un número mítico) en el poder. A pesar de los altibajos de su gobierno, se le atribuyen muchas campañas victoriosas. Sin embargo, sus éxitos no se debían exclusivamente a su gran heroísmo, sino también a determinados dones mágicos; por la boca y la nariz podía echar fuego y humo, lo que hacía huir a sus enemigos y ser temido por sus subordinados. Entre sus artes mágicas se encontraba también un procedimiento para originar el rayo.

Shango o Chango
El Mito de Chango

Un día subió en compañía de sus hombres de confianza el monte, al pie del cual se encontraba su palacio. Durante el camino decidió de pronto que debía poner a prueba su “medicina de rayo”, porque dudaba de su eficacia. Completamente seguro de esta sospecha, dirigió el rayo contra el palacio. Pero la medicina no había perdido su eficacia; se produjo una tormenta, desde el cielo se dispararon rayos y en pocos segundos convirtieron el palacio en un mar de fuego. La mayoría de sus mujeres y todos sus hijos fueron víctimas de las llamas. Con el corazón destrozado Chango abdicó. Dejó Oyó, para buscar refugio en Elempe, al norte de la tierra nupe de su abuelo materno. Sus súbditos recurrieron incluso a la violencia para obligarle a regresar. Sin embargo, Chango dirigía su espada contra todo el que se le interponía. Le prometieron sustituir las mujeres perdidas, de forma que pudiera volver a tener hijos, pero nada pudo hacerle cambiar de opinión. De manera que, acompañado de unas pocas personas de confianza, entre ellas su mujer preferida, Oya, se dirigió hacia Elempe. Durante el camino sus acompañantes no tardaron en lamentar haberle acompañado y dieron media vuelta. Incluso Oya, su fiel esposa, perdió el coraje cuando llegaron a Ira, su ciudad de origen. Solo, Chango tampoco quería seguir, pero su orgullo le impedía dar marcha atrás.

Así pues, decidió poner fin a su vida. Sobre la manera en que hizo efectiva su decisión existen varias historias. Una versión legendaria no le permite una muerte normal sino que le hace penetrar en el suelo; en Koso, mientras permanecía sentado bajo un árbol de la manteca (Butyrospermum parkii), rayos y truenos sacudieron súbitamente la tierra, en la que se fue hundiendo poco a poco. Según una versión menos espectacular trepó a un algodonero (Ceibo pentandra) y se colgó. En cualquier caso, su decisión acabó con la actuación en la tierra de este importante monarca que dominó el reino Yoruba, incluido el antiguo Benín, Dahomey y Popo.

Chango en la tradición oral afrocubanaDespués de su muerte fue divinizado por sus fieles y se convirtió en el dios del rayo y el trueno. No obstante, según otra versión, Chango fue destituido y desterrado, ya que tal y como se ha visto era un rey cruel, taimado e injusto cuyo camino estaba plagado de robos, muerte, guerras y otras atrocidades. Se burlaba de los ancianos, ridiculizaba a los sacerdotes, todo el mundo le odiaba. Cuando la situación se hizo insoportable, los aristócratas le enviaron un calabacino con huevos de papagayo, como señal de que su paciencia se había agotado, pero que podía decidir la forma de morir.

Chango eligió la muerte en el exilio y se instaló en Koso, de ahí su sobrenombre Oba Koso (“rey de Koso”). La versión es plausible, ya que hasta hoy los yoruba siguen alimentando una aversión contra los reyes  que utilizan la magia portadora de muerte. Un jefe soberano no puede utilizar este tipo de ayudas, ya que eso significaría que quiere perjudicar a personas de su entorno inmediato. Sea como fuere, el trágico final de Shango provocó el pánico de los que una vez le fueron fieles. Según la primera versión, sus esclavos empezaron asimismo a suicidarse; también Oya se mató al conocer la muerte de su marido. Según la versión que retrataba a Shango como un tirano brutal, sus seguidores se trasladaron a la tierra de los bariba, para aprender allí la preparación de determinadas “medicinas”, con las que consiguieron la ayuda para dirigir el rayo contra las casas de sus enemigos. Cuando a su vuelta aumentaron las muertes por rayo, pronto levantaron sospechas. Para alejar de ellos la desconfianza, atribuyeron las catástrofes al rey muerto, que se vengó por la injusticia cometida con él. Para calmarle fueron necesarias ofrendas. A partir de estos primeros seguidores y de sus descendientes se constituyó el sacerdocio de Chango, el magba.

Comentarios

  1. Francys 23/09/2016 at 16:40

    Muchas gracias por la información, muy interesante…

  2. Amanda Castro 21/09/2016 at 23:08

    Cabio sile pa chango, mi padre con mucho ashe, increíble reportaje, importante.

  3. rosmel 21/09/2016 at 07:20

    interesante aporte!!!

Deja un comentario