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El vudú en Cuba

Por: Graciela Chailloux Laffita, “De donde Son Los Cubanos”

Además de a la Iglesia Católica, el haitiano acude a la iglesia Bautista. Esta última es la religión que más se practica en la zona central y oriental de Cuba. No obstante, lo más practicado entre los haitianos es el vudú. El término vudú proviene de la lengua fon de Benin, en el occidente de África, y significa espíritu. Los ancestros africanos trajeron hacia el Nuevo Mundo su visión religiosa. Trasladaron los emónimos de dioses africanos (bambara, badagri, ibo y otros) y los ritos para las distintas ocasiones.

El vudú es una religión basada en los espíritus de los familiares de sus practicantes. Estos espíritus dan ayuda y protección a los miembros de sus familias. Los loas (espíritus ancestrales), representantes de los distintos aspectos de la vida, de la naturaleza, de las emociones y de las actividades humanas, actúan como intermediarios entre los hombres y los dioses. En Haití el vudú ayudó a los esclavos a sobrevivir. Carece de base teológica y de una jerarquía, pero tiene sus propios rituales y tradiciones, ceremonias y altares, donde están sus símbolos, imágenes y rezos católicos mezclados con rituales vudús y que la hacen una religión haitiana y única. A Haití fueron llevados como esclavos africanos de diferentes étnias y regiones, por eso se evidenció la formación de dos sectas principales: la de Perro (con sus dioses del Congo-Guinea), y la de Rada (que unificaba a los dioses dahomeyanos). No se formó un panteón y ritual único, por la variedad de las nominaciones, las características de los dioses, los detalles de los ritos y los conceptos religiosos. Se daba que, mucho tiempo atrás, en África, había siete o más panteones, o lugares con varios templos dedicados a dioses de distintos pueblos o varios altares en un mismo templo para dioses de distintas procedencias. De la sincretización de esos panteones surgió el vudú.

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Fodún el Santo Arará sacrificio de animales

Houmfort y la ceremonia vudú

Las grandes ceremonias vudú tienen lugar en el houmfort; allí se celebran con arreglo al calendario religioso del lugar, y con tanta frecuencia como la comunidad las necesita. El houmfort se compone de un peristilo —un recinto de grandes dimensiones donde se celebran las ceremonias— y de numerosas habitaciones pequeñas o santuarios, con capillas dedicadas a los loas que la comunidad venera. Dependiendo de su importancia y de la riqueza de la comunidad, el houmfort puede ser tan sólo un espacio abierto con techumbre de hojas de palmera, rodeado de pequeñas cabanas hechas de barro seco; también puede ser un grupo de casas pequeñas que albergan los santuarios, construidas en torno a una estructura más grande. El houmfort suele ser reconocible por dibujos e inscripciones mágicas y por pinturas místicas llenas de color, o por representaciones piadosas de los santos católicos, que adornan sus paredes interiores y exteriores. Las pinturas recuerdan a Chagall, Miró y Mondrian. Para el iniciado que puede descifrarlo, el arte vudú revela los loas que la comunidad venera, e indica qué tipo de magia y de rituales se llevan a cabo. El arte también describe los poderes del houngan, las fuerzas mágicas que domina y los mundos ocultos en que es capaz de entrar. Siempre hay una gran cruz de madera erigida en las proximidades de la entrada principal del houmfort. No es una cruz cristiana; más bien simboliza el árbol de la vida, la intersección entre el mundo visible o físico, y el mundo invisible o espiritual. El travesano horizontal marca la separación entre el mundo visible de abajo y el mundo invisible de arriba; el poste vertical es el eje mágico, el pasaje místico que une los dos mundos. En cierto sentido, la cruz es el punto de convergencia de todas las energías. Sabemos que este símbolo existía mucho antes del surgimiento de la cristiandad, que de hecho asimiló la cruz igual que otros principios sagrados de religiones más antiguas. Pero el vudú ha conservado los valores originales y místicos de la cruz.

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brujería Amuletos malignos y muñecas mágicas

La personalidad del sacerdote vudú

El jefe espiritual o sacerdote del vudú se llama houngan si es varón, y mambo si es mujer. Cabe traducir la palabra houngan por sacerdote vudú, pero la traducción más acertada es «sanador de la mente y el cuerpo». Se considera que la mente es lo que  anima el cuerpo; si la mente sufre un desequilibrio, el cuerpo estará descompensado y por tanto enfermo. La principal misión del sacerdote vudú es mantener equilibradas las energías que fluyen entre el cuerpo, la mente, el alma y los loas del iniciado, para crear una armonía entre lo físico y lo cósmico, entre el individuo y lo sagrado, o bien para restablecer el equilibrio cuando éste ha sido perturbado. Para hacer esto, el houngan utiliza plantas y otros ingredientes naturales que repararán el daño causado al cuerpo de resultas de la enfermedad, es decir, del desequilibrio cósmico. Como el chamán, el houngan es un guardián del ritual, un iniciado en el conocimiento secreto y en los misterios. Es sanador, exorcista y adivino; sabe tratar con los invisibles y entrar en su mundo sobrenatural y por tanto es capaz de comunicar con las almas de los difuntos. Según cuál sea su grado de iniciación en el conocimiento secreto (o sea, la aptitud para entrar en el mundo invisible y utilizar la fuerza cósmica), el sacerdote vudú tiene capacidad para valerse de sus facultades psíquicas y para manejar los poderes sobrenaturales. El houngan está capacitado para utilizar la magia en sus obras, pero jamás utilizará la fuerza cósmica con propósitos maléficos, ni utilizará a los loas malignos. Su vida y sus facultades están dedicadas únicamente al bien, ya que su religión quiere alcanzar el mundo sacro. Sin embargo, hay houngans que, tentados por las comodidades materiales, traicionan sus principios. Cuando llega el caso, dejan de ser houngans con todos los principios y valores ligados a su función sacerdotal y pasan a ser bokors, dedicados a la hechicería y al empleo de los loas petro, los espíritus malignos y las almas de los difuntos a fin de ejercer el mal.

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Loas del vudú haitiano

Loas del vudú haitiano

Generalmente se acepta que la palabra vudú viene de voundoun, que en la lengua de Benín significa Dios. Otros estudiosos son más partidarios de fijar su origen en la palabra vodun, que en la lengua de la tribu fon significa Dios, fantasma o sobrenatural. Según el vudú sólo hay un Dios, que es el creador del universo. Creó el mundo visible y el invisible, a veces denominado mundo espiritual. Tras la creación se retiró, dando loas a los humanos, para que sirvieran de intermediarios entre los seres vivos y Dios; también les dio libertad para utilizar la energía cósmica, que puso a nuestra disposición. Esta fuerza no es benéfica ni maligna. Es para que la usemos como queramos: con buenos o malos fines. Por tanto, sus consecuencias pueden ser positivas o negativas.

El mundo invisible está alrededor de nosotros, entre nosotros, más allá del espejo cósmico. Este mundo es como un reflejo de nuestro mundo visible. Los habitantes tienen las mismas necesidades y pasiones que nosotros. Está poblado por las almas de los difuntos y por un número infinito de loas, que son los habitantes originales de este mundo. A veces llamados espíritus o ángeles, los loas son energías o entidades que han sido divinizadas. Se dividen en diferentes familias, grupos y subgrupos. Algunos tienen enormes poderes. Debido a que el vudú es una religión viva —el número de loas con los que los creyentes tratan, varían de una comunidad a otra—, es imposible hacer una clasificación completa de los loas.

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linaje religioso

Vudú y vuduismo

Algunas palabras ejercen un extraño poder sobre la imaginación humana. Vudú es una de ellas. La sola palabra evoca imágenes de magia negra, ceremonias bárbaras y sangrientas, muertes misteriosas. Es inevitable representarse muñecas con agujas clavadas, y zombis a la espera de recibir órdenes de sus amos.

¿Y por qué no? Todo cuanto sabemos sobre el vudú lo hemos visto en las películas de terror y en las sesiones de madrugada de la televisión, o lo hemos leído en la literatura barata. Si alguien entra en una iglesia católica durante la misa y oye la voz del sacerdote diciendo: «Tomad y comed, ésta es mi carne; tomad y bebed, ésta es mi sangre…», y no entiende esta fase del ritual ni su contexto, podría decir que ha asistido a una ceremonia caníbal. Pero el vudú es real y  existe hoy en día en Haití, de donde es originario. También se practica en Estados Unidos debido a la inmigración de haitianos.

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tumba palos o paleros El Mundo de los Brujos

Vudú en Haití y Palo Monte en Cuba

Por la extraordinaria importancia que la emigración haitiana y las prácticas del vudú tuvieron en Cuba sobre todo en el acontecer religioso del siglo XIX y principios del siglo XX. He decidido dedicar este mes y el que sigue a publicar una serie de artículos que ilustren a los lectores en los aspectos más importantes a tener en cuenta sobre esta religión, para darnos cuenta de hasta qué punto sus similitudes rituales y características animístas influenciaron las prácticas del palo monte cubano en sus inicios como religión de ámbito masivo. El vudú lleva mas de dos siglos practicándose en Cuba y a calado muy profundamente en la sociedad cubana sobre todo en la parte Oriental de la isla.

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