manipulación de la fuerza historia del palomonte

Secretos bien guardados (Final).

Secretos bien guardados y manipulación de la fuerza. Final

En Tenkodogo (Burkina Faso), la magia del sacerdote real y profesional de la lluvia ya no tiene valor porque uno de sus antecesores enseñó su arte a demasiada gente. Por eso se confía más en el arte del rey (el tenkodogo-naaba), que supo mantener en secreto sus sortilegios sobre la lluvia, un conocimiento que estaba en sus manos en calidad de rey, como es frecuente también en el resto de África.

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Juego de palo o yimbula Secretos La antigua ceremonia de malongo

Secretos bien guardados (Cont.)

Secretos bien guardados y manipulación de la fuerza. II

También los nombres de los dirigentes permanecen ocultos. Los reyes de África occidental adoptan un nuevo nombre oficial cuando suben al trono; volver a pronunciar el antiguo, siempre que alguien lo conociera, equivaldría a conseguir un destronamiento mágico verbal del soberano.

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Secreto bien guardado

Secreto bien guardado.

Secreto bien guardado y manipulación de la fuerza I.

Hay cosas en la vida que los demás no deben saber. Las personas deben comportarse siempre que sea posible “para sí” o “en secreto”. Ambas actitudes significan lo mismo. En algunos idiomas, como el alemán, la palabra “secreto” (Geheim) está relacionada con “casa, hogar” (Heim). Antiguamente, secreto significaba “lo perteneciente al hogar”, es decir, lo que tenía que ver con la esfera íntima del individuo y de la familia. Si los demás conocen estos secretos, uno se siente “desnudo” y, en ocasiones, a merced de los confidentes.

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Tata nganga y la Yaya nganga

Los “Poderes” del Tata nganga y la Yaya nganga

Los Tata nganga y la Yaya nganga conocen de la existencia de estas “entidades espirituales” y saben el “secreto” de su manipulación. Estos “entes” en el Palo Monte se utilizan en los ritos sacro-mágicos habitualmente, y en ocasiones indispensablemente. Existen nganga (sacerdotes) especializados en estos cultos, cuyo “arte” radica en el dominio y control absoluto de estas “entidades” con las que son capaces de realizar todo tipo de prodigios sobrenaturales.  Entre los bakongos se clasifican solamente en dos tipos en vez de en cuatro como lo hacen Tata nganga o la Yaya nganga afrocubanos. Les consideran manifestaciones o materializaciones espontaneas de los “nkita” (Rabo de Nube y Viento Malo) o de los “Simbi” (Remolino y Tornado). Términos que son utilizados indistintamente para referirse a un mismo tipo de “Ser sobrenatural”, de naturaleza acuática, energética o “espectral”, que adoptan diferentes roles dentro de su sistema mágico-religioso.

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Fodún el Santo Arará sacrificio de animales

Houmfort y la ceremonia vudú

Las grandes ceremonias vudú tienen lugar en el houmfort; allí se celebran con arreglo al calendario religioso del lugar, y con tanta frecuencia como la comunidad las necesita. El houmfort se compone de un peristilo —un recinto de grandes dimensiones donde se celebran las ceremonias— y de numerosas habitaciones pequeñas o santuarios, con capillas dedicadas a los loas que la comunidad venera. Dependiendo de su importancia y de la riqueza de la comunidad, el houmfort puede ser tan sólo un espacio abierto con techumbre de hojas de palmera, rodeado de pequeñas cabanas hechas de barro seco; también puede ser un grupo de casas pequeñas que albergan los santuarios, construidas en torno a una estructura más grande. El houmfort suele ser reconocible por dibujos e inscripciones mágicas y por pinturas místicas llenas de color, o por representaciones piadosas de los santos católicos, que adornan sus paredes interiores y exteriores. Las pinturas recuerdan a Chagall, Miró y Mondrian. Para el iniciado que puede descifrarlo, el arte vudú revela los loas que la comunidad venera, e indica qué tipo de magia y de rituales se llevan a cabo. El arte también describe los poderes del houngan, las fuerzas mágicas que domina y los mundos ocultos en que es capaz de entrar. Siempre hay una gran cruz de madera erigida en las proximidades de la entrada principal del houmfort. No es una cruz cristiana; más bien simboliza el árbol de la vida, la intersección entre el mundo visible o físico, y el mundo invisible o espiritual. El travesano horizontal marca la separación entre el mundo visible de abajo y el mundo invisible de arriba; el poste vertical es el eje mágico, el pasaje místico que une los dos mundos. En cierto sentido, la cruz es el punto de convergencia de todas las energías. Sabemos que este símbolo existía mucho antes del surgimiento de la cristiandad, que de hecho asimiló la cruz igual que otros principios sagrados de religiones más antiguas. Pero el vudú ha conservado los valores originales y místicos de la cruz.

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brujería Amuletos malignos y muñecas mágicas

La personalidad del sacerdote vudú

El jefe espiritual o sacerdote del vudú se llama houngan si es varón, y mambo si es mujer. Cabe traducir la palabra houngan por sacerdote vudú, pero la traducción más acertada es «sanador de la mente y el cuerpo». Se considera que la mente es lo que  anima el cuerpo; si la mente sufre un desequilibrio, el cuerpo estará descompensado y por tanto enfermo. La principal misión del sacerdote vudú es mantener equilibradas las energías que fluyen entre el cuerpo, la mente, el alma y los loas del iniciado, para crear una armonía entre lo físico y lo cósmico, entre el individuo y lo sagrado, o bien para restablecer el equilibrio cuando éste ha sido perturbado. Para hacer esto, el houngan utiliza plantas y otros ingredientes naturales que repararán el daño causado al cuerpo de resultas de la enfermedad, es decir, del desequilibrio cósmico. Como el chamán, el houngan es un guardián del ritual, un iniciado en el conocimiento secreto y en los misterios. Es sanador, exorcista y adivino; sabe tratar con los invisibles y entrar en su mundo sobrenatural y por tanto es capaz de comunicar con las almas de los difuntos. Según cuál sea su grado de iniciación en el conocimiento secreto (o sea, la aptitud para entrar en el mundo invisible y utilizar la fuerza cósmica), el sacerdote vudú tiene capacidad para valerse de sus facultades psíquicas y para manejar los poderes sobrenaturales. El houngan está capacitado para utilizar la magia en sus obras, pero jamás utilizará la fuerza cósmica con propósitos maléficos, ni utilizará a los loas malignos. Su vida y sus facultades están dedicadas únicamente al bien, ya que su religión quiere alcanzar el mundo sacro. Sin embargo, hay houngans que, tentados por las comodidades materiales, traicionan sus principios. Cuando llega el caso, dejan de ser houngans con todos los principios y valores ligados a su función sacerdotal y pasan a ser bokors, dedicados a la hechicería y al empleo de los loas petro, los espíritus malignos y las almas de los difuntos a fin de ejercer el mal.

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