Esclavo Congo, ¿Donde empezó todo?

En el contexto religioso el esclavo Congo que llego a Cuba no llevo nada consigo, más que su Fe y sus espiritualidades con esos dos poderosos instrumentos dio vida e hiso nacer  de un poder místico-mágico, que le sirvió para animar su nkisi en tierras isleñas.

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Yucatecos en la Habana Vieja.

Desde los primeros tiempos del descubrimiento y conquista de Cuba (1492) la isla se convirtió en un territorio estratégico como punto de partida para las campañas de conquista de los españoles a los territorios vecinos. Los invasores intentaron explotar a los indígenas nativos, pero como ya dije desaparecían rápidamente. Entonces pretendieron sustituirlos por Yucatecos, que sí luchaban duramente y cobraban vidas de “rancheadores”, esto origino un caos que propicio la trata de Esclavos Africanos que, al decir de los mismos explotadores, valían en el trabajo por cuatro indígenas.

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Esclavos de origen yucateco en Cuba.

Esclavos de origen yucateco en Cuba.

Para entender las creencias populares cubanas es indispensable conocer de la historia de Cuba, y los diferentes grupos humanos que la tejieron entre el sudor y la sangre de esclavos de cuatro Continentes, de lo contrario se corre el riesgo de caer en contradicciones y conclusiones simples que carecen de asidero en la realidad histórica de los orígenes de nuestra identidad.

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Cimarrones o apalancados

Cimarrones o apalancados

El vocablo cimarrón (Plu. Cimarrones) se aplicó, al inicio, al ganado de cuerno y cerda que se reprodujo ex­traordinariamente hacia el tercer cuarto de siglo xvi en Cuba. Los primeros proliferaron en las anchurosas saba­nas cubanas, y los segundos, en las elevaciones selváti­cas, de cuya caza, sacrificio y aprovechamiento de cuero y carne, se basó la economía isleña y con posterioridad, el contrabando.

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Mambí

Mambí los libertadores cubanos del XIX.

Mambí se llama a toda persona que tomó­ las armas en la manigua (monte espeso) contra el gobier­no español, durante las guerras que se sucedieron entre 1868 a 1898, en toda la Isla de Cuba. Los atributos prin­cipales del mambí: la resistencia, el coraje y su desprecio por la muerte, llevaron a los cronistas de la época a des­cribir sus valerosas hazañas con tal vehemencia, que por su propia desmesura quedaron elevadas al rango de le­yendas.

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brujería Amuletos malignos y muñecas mágicas

La personalidad del sacerdote vudú

El jefe espiritual o sacerdote del vudú se llama houngan si es varón, y mambo si es mujer. Cabe traducir la palabra houngan por sacerdote vudú, pero la traducción más acertada es «sanador de la mente y el cuerpo». Se considera que la mente es lo que  anima el cuerpo; si la mente sufre un desequilibrio, el cuerpo estará descompensado y por tanto enfermo. La principal misión del sacerdote vudú es mantener equilibradas las energías que fluyen entre el cuerpo, la mente, el alma y los loas del iniciado, para crear una armonía entre lo físico y lo cósmico, entre el individuo y lo sagrado, o bien para restablecer el equilibrio cuando éste ha sido perturbado. Para hacer esto, el houngan utiliza plantas y otros ingredientes naturales que repararán el daño causado al cuerpo de resultas de la enfermedad, es decir, del desequilibrio cósmico. Como el chamán, el houngan es un guardián del ritual, un iniciado en el conocimiento secreto y en los misterios. Es sanador, exorcista y adivino; sabe tratar con los invisibles y entrar en su mundo sobrenatural y por tanto es capaz de comunicar con las almas de los difuntos. Según cuál sea su grado de iniciación en el conocimiento secreto (o sea, la aptitud para entrar en el mundo invisible y utilizar la fuerza cósmica), el sacerdote vudú tiene capacidad para valerse de sus facultades psíquicas y para manejar los poderes sobrenaturales. El houngan está capacitado para utilizar la magia en sus obras, pero jamás utilizará la fuerza cósmica con propósitos maléficos, ni utilizará a los loas malignos. Su vida y sus facultades están dedicadas únicamente al bien, ya que su religión quiere alcanzar el mundo sacro. Sin embargo, hay houngans que, tentados por las comodidades materiales, traicionan sus principios. Cuando llega el caso, dejan de ser houngans con todos los principios y valores ligados a su función sacerdotal y pasan a ser bokors, dedicados a la hechicería y al empleo de los loas petro, los espíritus malignos y las almas de los difuntos a fin de ejercer el mal.

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