Tratados de Palo Monte Nzasi o Siete Rayo y la jicotea

Nzasi o Siete Rayo y la jicotea

Los afrocubanos consagran la jicotea, en el caso de las creencias de origen bakongo al nkisi dueño del fuego y el rayo, Nzasi o Siete Rayo, lo que sería entre los yorubas el orisha Chango o Hebioso entre los pueblos ewé-fon, quienes también consagraban a esta deidad el animal, sin embargo esto en áfrica no es así, si lo es en un mito aborígenes Taino.

Hablábamos el martes pasado de la influencia de la cultura Maya e indocubanas en las creencias afrocubanas y poníamos como ejemplo el uso del tabaco y el maíz, dos ejemplos claros. Pero, es aun más sorprendente la importancia que en dichas creencias de origen bakongo dan a la jicotea (Trachemys decussata), cosa que también hacen en Cuba los cultos de origen yoruba y que no tiene la misma significación en el África originarias. La jicotea cubana es una tortuga de agua dulce, de la clase de los reptiles, orden Chelonia, familia Emydidae, abundante en toda la cuenca caribeña y en Cuba. Los aborígenes cubanos la llamaron hicotea.

Nzasi o Siete Rayo y la jicoteaMe refiero a los Cemíes Bayamanaco (Cemí del fuego) y Demianán Caracaraco y la historia del robo del fuego y el casabe.

Demianán CaracaracoEl Sarnoso. Se trata de una monstruosa deformación que provocó un guanguayo o la saliva mágica de Bayamanaco, el Colérico. Caguama, a su vez, cohabitó con los Cuatro Gemelos, y engendró así a los primeros seres humanos; enseñó a estos hermanos la manera de abandonar el nomadismo y convertirse en un pueblo sedentario, dotado de los dones recibidos de Yayael y Bayamanaco.

Se representa, por lo general, mediante tortugas marinas y fluviales. Algunos estudiosos afirman que la deformación artificial, que practicaban los aruacos en la frente de los recién nacidos, es una imitación del caparazón de la tortuga (o de su propia cabeza), manera singularísima de reverenciar a la Madre primigenia del hombre.

Este mito indocubano es una prueba fehaciente del gran calado que estas tradiciones orquestaron en la mente del africano recién llegado. Nzasi o Siete Rayo, el nkisi del fuego afrocubano fue seducido por la presentación y significado de Demianán Caracaracol por la afinidad ideográfica además de por la útil convergencia de rituales asociados y elementos de culto, entre el Cemí y Nzasi o Siete Rayo.

Les dejo en el siguiente enlace para más información dos páginas en pdf del excelente libro de los profesores Jose M. Guarch Barcelo, y Alejandro Querejeta Delmonte:

Los Cemies Olvidados

Comentarios

  1. amanda castro 19 Mayo at 20:33

    Gracias nfumo Ralph Alpizar, excelente reportaje, y las dos paginas del libro, aportando conocimientos vamos aprendiendo y saliendo de dudas, para tener el conocimiento acertado.

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