Lusunzi el nkisi de la metamorfosis.

Lusunzi el nkisi de la metamorfosis.

Luego de leer la historia de Kuiti-Kuiti y donde aparece su relación con Lusunzi y las características principales de cada uno de los nkisi que conforman los Bakisi Banene dentro de la mitología bakongo de Ngoio en: La cólera de los Bakisi Banene.

Continuaremos desentrañando el génesis de la cosmogonía  Bakongo, para finalmente hacer un profundo análisis de su praxis, lo que nos conducirá indefectiblemente a identificar cual era el saber que llevaron originalmente los Congos de esta región africana a Cuba, en época de la trata. Este estudio se hace muy necesario si querremos conocer el origen autentico de la praxis afrocubana de la denomina Regla Congo o Palo Monte.

Los bakongo llevados como esclavos a la isla de Cuba, quienes fueron las semillas de la religión que hoy  conocemos, sabían su mitología y la adaptaron al Nuevo Mundo aferrándose a sus espiritualidades que era lo único que el esclavista no le podía quitar.

Continuamos detallando alguna de las principales características de los Bakisi estas son:

Lusunzi el nkisi de la metamorfosis.Mpangi: hija adoptiva de Lusunzi. Su hábitat era unas rocas que estaban en la ladera del antiguo Puerto Rico. Era junto a Lusunzi el nkisi jefe de esas tierras. Las personas solían no acercarse al lugar por respeto y miedo. Sin embargo, este sitio fue destruido para la construcción del Palacio del Gobierno de Cabinda, y sus piedras fueron utilizadas en las obras de esa edificación, que aún se conserva. Debido a esta “destrucción”, Mpangi y Lusunzi dejaron las tierras de Ngoio. Lusunzi fue para S. Thomas y Mpangi para Buali la antigua capital del reino de Loango. Sin embargo, aun hoy ambos Nkisi siguen teniendo influencia en la región de Cabinda.

Con esto Martins, nos viene a reafirmar algo que es común en poblaciones nómadas, como los fueron los bantúes durante muchos siglos. Los bakisi se trasladan de lugar, como si de personas se tratasen. Aunque en realidad sus “asientos” sean fallas terrestres, grandes piedras o arboles antiguos, por muchas razones pueden mudarse de estos “sitios sagrados” utilizados como habitáculos. Y su nueva morada no tiene que ser igual a la anterior, e incluso puede ser que no conserve ninguna de sus características. Si un Nkisi habita un árbol y este es derribado por una tormenta, esta “entidad” pasara a habitar otro árbol, una piedra o una encrucijada sin ninguna contradicción. Así de adaptado es el pensamiento místico bakongo. Nota propia.

Mbaki-Lukola-LiMpangi; Mundala-Mpangi; Lukika-LiMpangi: Todos estos nkisi según refiere Joaquim Martins, habitan junto al río Lukola. Kinkinda y Kilili, en la aldea de Muanda. Kimpukulo y Kinsunda, o por varias regiones cercanas.

Note el lector, que en todo los casos Martins se refiere a Nkisi locales, es decir, que el culto era propio de una región especifica dentro del territorio de Cabinda (esta condición se mantiene hoy día). Y esto es importante para comprender que en una aldea existía al menos un  Nkisi público, o por  todos conocidos, sin menoscabo de los Nkisi familiares y secretos que pudieran existir, pero al menos uno debería ser publico ya que de ello dependía la supervivencia de las tradiciones, un gran número de actos sociales, y hasta la reputación del poblado. Aun en la actualidad existen famosos poblados por ser buenos “hacedores de lluvia” o “curadores de la tierra” y esta virtud es atribuida al “buen” Nkisi que poseen, y como es lógico al Nganga Nkisi que lo manipula.

Comentarios

  1. amanda castro 19 Abril at 05:11

    Al leer estas letras, me asombro pq en ríos y mares que he estado he encontrado mataris con figuras de rostros, y tengo unas en el apto, con rostros con muecas, y es tan impresionante ver rostros, cuando he tenido ceremonia, no me asusto pq desde niña las veo,como si quisieran hablarme.

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